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Ficha técnica |
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Nuria Coronado y Laura Strego/Fuente: www.elespanol.com |
Lolita contra el lobo podría considerarse un libro de memorias, está narrado en primera persona, es una historia real de los abusos sexuales que sufrió Strego por parte de un amigo de su hermano mayor cuando ella era menor de edad.
“La niña del pelo largo a la que engatusó quedó muerta en vida desde entonces”.La lección más importante para mí es, en un primer momento, la inacción por parte del entorno y después la falta de comprensión de familia y amigos que tratan de silenciar un discurso que les resulta incómodo. Este libro busca romper ese silencio, empoderar a las víctimas y visibilizar los abusos sexuales en la infancia y adolescencia.
Entrevista en la radio a Laura Strego y Nuria Coronado/Fuente: YouTube
Ya desde la introducción, Lolita contra el lobo nos lanzan unos cuantos datos escalofriantes, uno de ellos es que es en el hogar donde se producen el 80% de las agresiones sexuales. Las consecuencias de ello, como recalca la Fundación Vicky Bernadet, son que el 60% de las víctimas nunca recibirá ayuda de ningún tipo y la mayoría de los casos tendrá que gestionar a solas esta realidad hasta la edad adulta.
"[...] nos enfrentamos «a una problemática muy extendida en diferentes capas y estratos sociales» que se da «más de lo se podía estimar» [...]".
Una de las intenciones de las autoras es señalar al culpable. Algo que no siempre ocurre en nuestra sociedad, ya que parece buscar lo contrario, victimizar a los culpables y cuestionar a las víctimas. Ya no es solo la soledad, también la injusticia de prejuzgar a las víctimas lo que acarrea serios problemas de salud mental en ellas.
“Porque no, ninguna mujer nace para puta, ninguna niña quiere un madurito con el que follar, ni un sugar daddy”.
Lolita contra el lobo es una obra repleta de honestidad que muestra el infierno de los abusos sexuales. Pero no solo eso, sino que nos cuenta lo que ocurre después, el trauma y las consecuencias que supone para una persona que todavía está tanto física como emocionalmente por desarrollar. Este dolor aunque parezca insuperable no es irreparable.
“Así reescribo el final del cuento. Soy yo la que sigue en pie. Soy una superviviente”.

