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Ficha técnica |
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Evgueni Ivánovich Zamiatin/Fuente: es.wikipedia.org |
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Evgueni Ivánovich Zamiatin/Fuente: www.elespanol.com |
Se habla poco de esta novela, que no aparece como una de esas novelas icónicas del género. Y eso es llamativo, porque les sirvió a grandes novelistas para construir obras inolvidables, inspiró directamente a clásicos posteriores como 1984 de George Orwell y Un mundo feliz de Aldous Huxley. En 1984 la figura del Estado Único es sustituida por Orwell por el llamado Gran Hermano y las paredes de cristal producen el mismo efecto de control que la Pantalla.
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1984 y Un mundo feliz/Fuente: Facebook |
El mundo que describe Zamiatin es un mundo de paredes de cristal, donde la privacidad no existe salvo para el sexo y los nombres han dejado paso a un código de serie. En lugar de individuos, hay números, en lugar de estímulos y experiencias íntimas, hay producción. En la ciudad de cristal todo sucede a la vista de todos; nadie puede actuar sin que otro se entere, y que sus actos generen una consecuencia. Ese ahogo por la sensación de no estar nunca solos se parece un poco a nuestro tiempo hiperconectado, en el que todos estamos a la vista de todos. Sirve de crítica, cómo sólo las buenas obras distópicas pueden hacer.
“¿Con qué sueña la gente? Con alguien que les diga de una vez por todas en qué consiste la felicidad y que luego les encadene a ella”.Y otra cosa que me gustaría señalar de esta novela es cómo Zamiatin comienza planteando un mundo aparentemente tranquilo, en paz, ordenado, pero en cuanto avanzamos un poco vemos que la forma en la que eso se ha conseguido ha sido a través de la violencia y la represión.
"El cuchillo es lo más sólido e inmortal, el invento más genial de todo lo que ha creado el hombre. El cuchillo ha sido guillotina y es un medio universal para deshacer cualquier nudo gordiano".Zamiatin fue uno de los primeros intelectuales rusos decepcionados por el rumbo autoritario de la Revolución de 1917 y Nosotros asumirá sin vergüenza la misión de caricaturizar el régimen soviético destacando lo negativo que hay en él según el autor, además de experiencias de censura y encarcelamiento que el propio Zamiatin experimentó. Por eso, al leerlo es difícil no sentirse sacudido por la escritura y la voz de Zamiatin.
”El hombre es como una novela: hasta que no llegas a la última página, no sabes cómo acabará. De lo contrario, no valdría la pena leerla…”




























