01 septiembre 2026

Nada: desilusión y esperanza


    
Ficha técnica

Carmen Laforet Díaz vivió parte de sus primeros años en Las Palmas de Gran Canaria y en 1939 regresó a su ciudad natal, Barcelona, para estudiar Filosofía y Letras. Tres años después se instaló en Madrid, donde escribió Nada, con la que obtuvo en 1945 el Premio Nadal en su primera convocatoria. En la siguiente década produjo gran parte de su obra: numerosos artículos, cuentos y novelas cortas, además de La isla y los demonios y La mujer nueva. En 1963 publicó La insolación, primera parte de una trilogía inacabada titulada Tres pasos fuera del tiempo, cuya continuación, Al volver la esquina, publicó Ediciones Destino tras su fallecimiento en 2004.


Carmen Laforet/Fuente: 
carmenlaforet.com

En su genial primera obra vemos reflejada a la autora, sus deseos y frustraciones de juventud. Ella narra la historia de Andrea, una joven que llega a Barcelona durante la posguerra para estudiar en la Universidad. Sus ilusiones chocan con la desoladora realidad de una casa familiar llena de miseria, tensión, secretos y violencia.

“[…] encerrada en el corazón de la ciudad. Luces, ruidos, el oleaje entero de la vida rompía contra aquellos balcones con cortinas de terciopelo”.

Los familiares de Andrea están sumidos en una ruina económica, aquel piso actúa a modo de prisión. El piso de Aribau representa el pasado, la guerra reciente y Andrea a sus dieciocho años es un testigo mudo de lo que allí sucede. La Universidad y sobre todo, su amiga Ena, representan el futuro, un cambio de vida, que Andrea creía que iba a realizar con este viaje a Barcelona.

"Unos seres nacen para vivir, otros para trabajar, y otros para mirar la vida. Yo tenía un pequeño y ruin papel de espectadora. Imposible salirme de él".

Nada se publicó en un período marcado por la censura franquista y el exilio de numerosos intelectuales. Laforet consiguió plasmar la oscuridad del tiempo posterior a la Guerra Civil, años de desmoralización, de hambre, de violencia y odio no superados dentro de los vecindarios, de las familias…

"Me estaba dando cuenta yo, por primera vez, de que todo sigue, se hace gris, se arruina viviendo. De que no hay final en nuestra historia hasta que llega la muerte y el cuerpo se deshace…"

La obra se enmarca dentro de la novela existencial, género que explora la libertad, la angustia, el sinsentido de la vida y el aislamiento. Los personajes suelen enfrentarse a un vacío vital y a la necesidad de forjar su propia identidad.

                             

Resumen de Nada/Fuente: YouTube

Existe un efecto estético en las imágenes que recrea, algunas presentan la ciudad de Barcelona, sus calles, edificios, que deslumbran a Andrea; pero cuando describe el interior de Aribau distorsiona la realidad y construye una atmósfera asfixiante que simboliza el empobrecimiento de la familia, su degradación moral y su nula esperanza de futuro.

"Fui distraída todo el camino, pensando en que siempre se mueve uno en el mismo círculo de personas por más vueltas que parezca dar".

El estilo de su prosa es sobrio y sencillo, la crítica asocia esto a la juventud de la autora cuando escribió la obra, ya que, solo tenía 23 años. Laforet abogó por la libertad, la igualdad de género y la independencia creativa.




Primeros 5 minutos del audiolibro/Fuente: Spotify

Laforet no esperaba ganar el Premio Planeta, se sintió sobrepasada por el éxito de su primera novela y decidió guardar silencio acerca de su vida privada. La definieron como tímida, huidiza, insegura, excesivamente sensible, incluso llegaron a tacharla de “rara”. No es criticable que le costase asumir el éxito temprano o la adaptación a una sociedad puritana, en la que una y otra vez era interrogada sobre cómo compaginaba la escritura con las labores del hogar y la crianza de sus hijos. Simplemente, no le gustaba formar parte del mundillo literario e intelectual, en cambio disfrutaba viajando, emprendiendo la huida a ciudades extranjeras donde se sentía más libre, menos observada.


Carmen Laforet/Fuente: lecturassumergidas.com

Nada es pesimista, pero no desesperanzada. La casa familiar es la decadencia moral, física y económica y Andrea siempre está tratando de escapar de su influencia. Es emocionante vivir a través de Andrea, la protagonista, su afán de libertad, de ser ella misma fuera de las convenciones, los prejuicios, los barrotes de la prisión social en la que le tocó madurar.
"Me gusta la gente con ese átomo de locura que hace que la existencia no sea monótona".

1 comentario:

  1. Excelente comentario. Estoy muy de acuerdo con el trasfondo esperanzador de la novela a pesar del gris que lo cubre todo

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